Bonus Track | Quequé

Tiene el don de hacer reír y es el causante de que no recuperemos nuestra mandíbula inferior. El cómico sorprende como Maestro de Ceremonias en ‘The Hole’, una bacanal que gira por España (Zaragoza es la próxima afortunada) que ríete tú de las fiestas de Keith Moon y Keith Richards. Ah, y se enamora de una rata… Por Mónica S. Gato.

Si existiera un Woodstock del humor, más de uno lo coronaría como su Jimi Hendrix. La voz de Héctor de Miguel (Salamanca, 6 de enero de 1977) suena profunda (sí, sabemos que os viene a la mente Barry White) y su distintivo porta perilla y gafas de sol como uno de esos logos inmortales del rock que captan el espíritu de las bandas a las que representan. Comparte superpoder con Joaquín Sabina (si tu día se presenta poblado de nubarrones, los escuchas y a los dos minutos, escampa) y nos invita a desconectar de la realidad en un boquete que, al parecer, engancha. ¡Quequé, llévanos de la mano al agujero! 

-“La vida es una fiesta y hay que bebérsela”. La filosofía de ‘The Hole’ suena a frase mítica del rock. ¿Cómo consigue Quequé beberse la vida? ¿Cómo podemos lograrlo nosotros?

-No sé si lo consigo, la verdad. De momento, estoy centrado en beberme todo lo que haya a mi alcance, luego ya veremos si me queda tiempo y espacio para beberme la vida. Pero me gusta tu apreciación, porque hay quien sostiene que ‘The Hole’ es una mezcla de teatro, circo, cabaret, comedia… Pero en realidad es rock and roll.

-En este agujero desenfrenado no te limitas a cantar sino que abandonas tu taburete y tu micro habituales para bailar y volar entre purpurina, plumas y vodevil. ¿Qué supone este anfitrión en tu trayectoria? ¿Te atreverías a asegurar que es la mayor locura que has cometido nunca sobre un escenario?

-Efectivamente, ‘The Hole’ ha sacado a la vedette que llevaba dentro (sin saberlo) y ya no hay quien la pare. Es lo más loco que he hecho y que haré, probablemente. Cuando me ofrecieron ser Maestro de Ceremonias tardé tres segundos en contestar que sí, pero nada más colgar empezaron los temblores. Era radicalmente distinto a lo que venía haciendo. Suponía olvidarme del Quequé habitual y construir un personaje nuevo que fuera creíble y que estuviese a la altura del show. Implicaba trabajar, vaya, que para mí es una movida. Es un punto y aparte en mi carrera y me ha cambiado hasta la forma de hacer monólogos.

Blanco bombín y bastón de mando para un maestro llamado Quequé.

-El aspecto de tu personaje nos permite viajar a ‘La naranja mecánica’ que plasmó Kubrick en el cine y también suspirar por Freddie Mercury. Y el rey del rock solía decir: “La peor enfermedad es el aburrimiento”. ¿Qué cosas provocan tu bostezo más amplio?

-Te agradezco las referencias. Me aburren muchas cosas, pero es cierto que con la edad uno va perfeccionando su sentido arácnido contra los tostones. Los ves venir. Aunque a veces no hay escapatoria. España, por ejemplo, me aburre mucho. O me agota, no lo sé… Cualquier cadena generalista de televisión me aburre profundamente, siento que me hablan como si fuera retrasadito. En cualquier caso, lo de aburrirse es voluntario. Siempre hay algo mejor que hacer antes que aburrirse, como por ejemplo, rascarse la huevada.

-El humor y la música son omnipresentes en la vida. Imagínatela sin ellos…

-Eso es mucho imaginar. Creo que hubiese fallecido hace tiempo. Puedo prescindir de apretarme un buen cordero de vez en cuando, de que me pregunten si prefiero monarquía o república, incluso de eso que estás pensando. Pero de la música y el humor… Y sí, me refería al sexo, por si no ha quedado claro. Podría vivir sin él. Sobre todo en verano…

-¿Sigues fantaseando con ser una estrella de rock? ¿Qué tipo de excentricidades podríamos atribuirte?

-Digamos que ‘The Hole’ ha amortiguado bastante esa fantasía. Y si nos atenemos a la mítica frase del gran Ignatius (“¡La comedia es el nuevo rock and roll!”) casi diría que lo he conseguido. Quizá mi mayor excentricidad es seguir queriendo cobrar cuando acabo.

-No eres muy amigo de la expresión “no cambies nunca”. Hay que evolucionar, claro que sí. ¡Pero algo quedará de aquel pipiolo con el pelo más largo que ponía música a letras tronchantes en los locales salmantinos allá por los 90!

-Ah, qué pelazo tenía, ¿te acuerdas? Y lo mal que me quedaba la coleta. Pero querer ser cantautor (aunque fuera desde la parodia, como era mi caso), exigía ciertas servidumbres. ¡La coleta de entonces era la barba de ahora, chavalada hipster! Los 90 fueron duros. De hecho, nadie habla de ellos. Sólo de los putos 80. La tabarra que dan con los putos 80… En fin, supongo que me he dejado muchas cosas por el camino, pero el extraño placer que siento al hacer reír a un grupo de desconocidos y las ganas de incordiar siguen ahí. Con el pelo más corto y con canas en la perilla y en algún sitio más, pero ahí están.

Quequé te lo recomienda: con humor se envejece mejor.

-‘Uno y Trino’, otro de tus aplaudidos espectáculos, era un cóctel de nostalgia y canciones. Intentabas hacerte, junto al maestro Nalga a la guitarra, “un rickastley”(componer una canción pegadiza, ser número uno y forrarte). ¿Qué debe tener un tema para conseguir eso?

-Ay, si lo supiera… Aquí iba a estar yo. Lo intenté, pero me salió una jota ‘reggaetonera’ demasiado procaz como para sonar en RadiOlé. Y eso que lo tenía todo: una melodía facilona, un estribillo pegadizo y una tórrida letra picantona. Pero no fue suficiente. Creo que le faltaba una coreografía ad hoc. Seguiré intentándolo, no obstante.

-Bruce Springsteen suele decir que Elvis liberó su cuerpo y Dylan, su mente. ¿Quiénes son los genios, musicales o no, que se reparten tales honores en tu caso?

-Muchos: Krahe, Albert Plá, Sabina, Cohen, Robe Iniesta, Gila, Faemino y Cansado, Gomaespuma, Rubianes, José Luis Cuerda, Chiquito de la Calzada, Bryce Echenique, un señor de Reinosa, una señora de Zamora, Pepín Tre, Monty Phyton, Groucho Marx, Eugenio…

-Nombras a Javier Krahe. El responsable del inolvidable ‘No todo va a ser follar’ declaró en una entrevista: “Yo siempre he escrito canciones sabiendo que algunas no iban a gustarle a nadie”. ¿Es bueno o malo gustarle a todo el mundo?

-Es inútil. Y es obligatorio no gustarle a cierta gente. Eso es que todo va bien. Y además, lo ha dicho Krahe, así que a callar. Krahe es mi pastor, nada me falta.

-Tampoco te olvidas de don Joaquín. ‘Joaquín Sabina. Concierto privado’, libro donde Emilio de Miguel disecciona los temas del jienense contigo como telonero. Firmas el prólogo de una obra devorada en 24 horas por su protagonista. ¿Qué significan para ti sus canciones?

-Don Joaquín, al terminar de leer el libro exclamó: “¡Lo que sabe de mí ese cabrón de Salamanca”! Y es cierto, don Emilio de Miguel sabe mucho de teatro, de poesía, de literatura y de Sabina, afición que heredé, además de su apellido. Son canciones que me han acompañado siempre, desde pequeñito en el coche con La Mandrágora hasta hoy por la mañana. Pero aparte de lo personal, creo que son los mejores textos que se han escrito en la música popular de este país. Y aparte de eso, don Joaquín también me parece un buen ejemplo a seguir: aguantó el declive de los cantautores, sobrevivió a la movida, a las modas… Siguió a su bola (pero evolucionando) y el tiempo le dio la razón.

-¿Te divisas envejeciendo en un escenario como Little Richard o Chuck Berry?

-No tengo ninguna gana de verme en esa situación. Espero poder retirarme mucho antes y no acabar pareciendo una señora mayor con pérdidas y arruinada. Por favor os lo pido: venid a verme ahora, haced que amase una pequeña fortuna y me retiro. Os lo prometo.

-Sabemos que el Sonorama te ha proporcionado muy buenos momentos. Este año el cabeza de cartel es Raphael, al que regalaste un hueco en el villancico que nos dedicaste a los ateos. Y si se antoja obligado elegir entre Paul Newman y Robert Redford, Marilyn o Liz Taylor, Rolling o Beatles, lo mismo ocurre con Raphael y Julio Iglesias. ¿Con quién nos quedamos y por qué?

-Qué duda cabe: Julio es el artista completo. Es como Lola Flores, ni canta, ni baila, pero hay que verlo. Respeto la figura de Raphael, por lo que supone, y disfrutaré muchísimo viéndole en el Sonorama. Nos guste o no, es historia de la música pop española, lo cual dice mucho de nuestra historia musical, para bien y para mal. Yo no me imagino a Julio haciendo duetos con Bunbury o con Alaska, ni falta que le hace. Julio es Julio, y punto. Y además ha compuesto algún que otro ‘temón’ como ‘La vida sigue igual’, por ejemplo.

-Javier Coronas, David Broncano y Dani Rovira son tus compañeros de aventura en otra de tus ‘criaturas’ profesionales, ‘Te ríes de los nervios’. Imaginamos esa furgoneta de gira como la de Los Ramones. Cuéntanos algo inconfesable que haya pasado en plena trayectoria.

-No sé si Los Ramones, creo que la nuestra sería más parecida a la furgoneta de Zapato Veloz. Resumiendo mucho, nuestras convivencias consisten en faltarnos al respeto continuamente y sin límite. La grada joven (Broncano y Rovira) ataca al sector viejuno desde la soberbia propia que otorga la juventud; y Coronas y yo contraatacamos desde la atalaya que nos confiere nuestra edad provecta. Y así echamos las horas.

Coronas, Quequé, Rovira y Broncano. Dios los cría y ellos se juntan.

-Humor, música, televisión… Las comparaciones con los americanos parecen todas perdidas. ¿La censura está aún en plan Señorita Rottenmeier? ¿Podemos albergar alguna esperanza de cambio?

-Sinceramente, creo que cada vez vamos a peor. En EEUU y en el resto del mundo civilizado hace tiempo que se están descojonando de lo políticamente correcto y de todas esas vainas que aquí viven su momento más álgido. Quizá porque España es el país del “Hazme casito”. Vivimos en una especie de adolescencia perpetua, por eso aquí ha triunfado tanto Twitter. Los tuiteros españoles somos una gran colección de mamarrachos gritando “¡Mamá, voy en bici, mírame, ¿me estás mirando?!” Solo que, en vez de tu madre, es un grupo de desconocidos el que se supone que te está mirando. Por otro lado, las redes sociales son un instrumento ideal para los ofendidos, esa gente que se realiza ofendiéndose cada dos por tres. Pero el problema no es que alguien grite “¡Esto me ha ofendido mucho!” El problema es que hay quien les hace caso. Y entonces pasa lo de ‘El Jueves’. El humor es así, siempre ofende a alguien, para eso se inventó, entre otras cosas. Y además, es ficción. Hay gente adulta y formada a la que le cuesta mucho entender esto: un chiste es ficción. Y esa es una actitud que no entiende de ideologías.

-¿Qué conciertos no te perderás próximamente?

-Como bien sabes, estoy en una edad en la que ya solamente voy a conciertos si hay “pa’ sentarse.” Así que esta noche mismo me voy al Multiusos de Salamanca a ver a Extremoduro desde la grada, como un señor. Igual me enciendo un puro y todo. Suelo programarme varios conciertos en verano, pero este año con la gira de ‘The Hole’, va a ser difícil. Sonorama y poco más.

-Confiesa algún gusto inconfesable y que cause vergüenza por alguna canción o disco que ni tú mismo entiendes por qué te gusta. Si tienes algo que contar, es el momento. Venga…

-Todos tenemos algún esqueleto en el armario, o algún guilty pleasure, que dicen ahora las modernas. En el último disco de Señor Mostaza hay una canción llamada ‘Delitos y faltas’ que dice: “Y me compre una cassette / con exitos de Roxette / Y me grabé más de un disco de Inhumanos y los Hombres G”. Me siento plenamente identificado. Mi disco de Roxette era en español, para más inri. Luego añade: “Y me acosté con mujeres que desayunan leyendo el ABC”. Me gusta mucho esa canción.

-En el programa de radio ‘Abierto hasta las 2’ compartiste momentos con infinidad de solistas y grupos. ¿Alguno te sorprendió especialmente?

-Nunca le estaré lo suficiente agradecido a ‘Abierto hasta las 2’. Lo bien que me lo pasé haciendo ese programa, primero junto a Dani Martínez, después con Dani Rovira, y con todo ese equipazo de Radio Nacional, es algo que me llevo al zurrón con gusto. Porque dinero, lo que es dinero, poco, pero tuve la suerte de conocer a gente a la que admiro mucho. De entre todos, me quedo con Quique González.

-Fotografiarse con Jorge Drexler supuso un “logro desbloqueado”, según comentaste en twitter. ¿Qué otras metas te quedan por alcanzar?

-Retirarme cuanto antes, no nos despistemos del objetivo. Y fotografiarme con su señora.

-Eres el Brian de los Monty Python y debes garabatear una pintada en el Congreso de los Diputados. Somos conscientes de que tu gramática es muy buena, así que no te lo haremos repetir cien veces. ¿Cuál sería tu mensaje para ellos? Y “si no está listo al amanecer… te cortamos los cojones”.

-“Dispérsense”.

-Precisamente en el funeral de Graham Chapman se escuchó el famoso ‘Always Look OnThe Bright Side Of Life’. Y aunque suene un poco macabro, si tuvieras que elaborar el Top 5 de Rob Fleming (el personaje de la novela ‘Alta fidelidad’) ‘Música que quiero que pongan en mi funeral’, ¿qué cinco canciones figurarían?

-Aquí van:

1. “Al lado del camino” – Fito Páez
2. “Y todo es vanidad” – Javier Krahe
3. “Peces de ciudad” – Joaquín Sabina
4. “La vereda de la puerta de atrás” – Extremoduro
5. “Gracias por venir” – Lina Morgan

-Y por último, convence a nuestros lectores para que se metan en el agujero…

-Yo les diría que es un espectáculo en el que se puede beber, que cumple con creces lo que promete y que van a salir con ganas de follar, oigan. Qué más quieren.

Próximas fechas de The Hole:

Zaragoza – Del 19 al 29 de junio, Vía Universitas.
Pamplona – Del 2 al 13 de julio, Teatro Gayarre.
San Sebastián – Del 16 al 20 de julio, Teatro Victoria Eugenia.
Vitoria – Del 30 de julio al 2 de agosto, Teatro Principal.
Bilbao – Del 14 de agosto al 6 de septiembre, Teatro Arriaga.
Sevilla – Del 3 al 19 de octubre, Carpa The Hole.

Por @monipennyta.

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