Discos | Cracker – ‘Berkeley To Bakersfield’

Rock 8’5/10

Cracker siempre ha sido una banda espectacular y peculiar. Es capaz, en gran parte gracias al talento de la dupla Lowery-Hickman, de transitar los terrenos del rock guitarrero como aquel marcado por la tradición. Su nuevo disco vuelve a refrendar su altísimo nivel. Por Kepa Arbizu.

Probablemente a muchos el nombre de David Lowery no les dirá demasiado; poco les aclarará tampoco el de Johnny Hickman y el grupo al que pertenecen, Cracker, no terminará por disipar las dudas. Ese cierto anonimato que rodea a todos los nombrados no puede hacer obviar que el primero de ellos es uno de los “escritores” de rock más interesantes que ha habido en los últimos años, en los ochenta formó parte de los inclasificables Camper Van Beethoven, y el segundo un excelso guitarrista. Juntos forman la columna vertebral de una de las grandes bandas contemporáneas que acaban de editar un nuevo trabajo, ‘Berkeley to Bakersfield’

Si en estos tiempos de consumo rápido de música se pidiera una recomendación genérica a la hora de elaborar un disco, posiblemente ésta iría encaminada a que no fuera demasiado largo ni ideado bajo conceptos complejos. Pues precisamente todo lo contrario han hecho los norteamericanos: publican uno doble, conceptual, y dividido en dos bloques musicales claramente diferenciados. Tanto es así que utilizan dos “alineaciones” diferentes para dar forma a cada uno; mientras que en el primero tiran de la formación clásica (Lowery-Hickman-Faragher-Urbano), inédita en los últimos veinte años, en la siguiente los dos primeros integrantes se rodean de músicos de la escena country.

Lowery a lo largo de su carrera ha dado pruebas más que sobradas de su brillante faceta como letrista, en la que ha sido capaz de adentrarse en lo íntimo como de hacer lecturas sociales, ya sea bajo una forma más irónica o directa. Todas esas sensibilidades van a tener cabida en este camino entre Berkeley y Bakersfield, dos ciudades californianas antagónicas: la primera liberal y cosmopolita, la otra rural y conservadora. El músico profundizará, desde diferentes perspectivas, en las formas alejadas de ser/vivir de ambos lugares, de las rutilantes luces de uno al suelo árido del otro, pero que a la vez son, quizás inevitablemente, parte de un mismo “todo”. Una metáfora extensible a la esencia de la propia banda, donde conviven esos dos aspectos llevados al estrato musical.

Portada de ‘Berkeley To Bakersfield’.

La primera parte del disco, la dedicada a Berkeley, será la más variada y a la vez más directa y guitarrera, a pesar de que se abre con el alegato abiertamente revolucionario (“And we will take you from your mansions / We’ll burn your towers to the ground”) de ‘Torches and Pitchforks’ que casualmente encuentra su sustento musical en un delicado pop levemente psicodélico. Pero en general nos vamos a encontrar con todo tipo de sonoridades entorno al rock. Las más melódicas vendrán de la mano de la maliciosa ‘March of Billionaires’, con el estridente sonido de la guitarra puesta al servicio de un ritmo juvenil, que puede incluso recordar a los Blur más juguetones, o de ‘Reaction’, esta vez abarcando la herencia de la new wave (Elvis Costello, The Jam). No van a faltar desde los arranques punk en ‘Beautiful’, y su repaso a la “fauna” de la zona, con la aportación de unos magistrales teclados, al rock americano, que abarca desde Chuck Prophet a The Wallflowers, en ‘Waited My Whole Life’ o en ‘El Comandante’.

Bakersfield reúne una serie de canciones con un sesgo estilístico mucho más claro y compacto, básicamente son canciones trabajadas bajo el country y en las que es fácil ver la influencia de clásicos como Merle Haggard o Buck Owens o más contemporáneos como Jim Lauderdale. Salvo el éxtasis de banjos de ‘The San Bernardino Boy’ que lleva el hillbilly casi hasta el punk, y el honky tonk al estilo de los Stones de ‘Get on Down the Road’, el resto de composiciones se desarrollan en ambientaciones más relajadas. En esta parte nos vamos a topar con verdaderas joyas como ‘California Country Boy’, un auténtico ejemplo de sonido de raíces ejecutado de manera sobresaliente en el que no falta el slide, piano, etc…; la profunda ‘Tonight I Cross the Border’, bajo ritmo de vals; la atropellada, por la curiosa forma en que frasea Lowery, y magistral en la nostalgia que desprende ‘Almond Grove’; o acercamientos más cercanos al rock de la mano de la espectacular épica de ‘I’m Sorry Baby’ o la delicada melancolía de ‘Where Have Those Days Gone’.

‘Berkeley to Bakersfield’ escenifica de maravilla toda la grandeza que posee una banda como Cracker, capaz de ejecutar ritmos vigorosos y adrenalíticos como de sacar toda la emotividad que contiene la música tradicional americana. Por si eso fuera poco siempre han demostrado, por parte de David Lowery, un interés por contar historias que se salgan de los lugares comunes, y ya sea por medio del intimismo, la ironía o la crudeza, en este nuevo trabajo desmenuzan con brillantez el modo de vida norteamericano, con todo lo que tiene de universal. En definitiva, una joya de disco.

‘Berkeley To Bakersfield’ (2014)429 Records

Por Kepa Arbizu.

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