El Gran Café cumple 25 años de música en directo

El Gran Café celebra en este 2015 su primer cuarto de siglo como sala de conciertos de referencia. Su prestigio traspasa las fronteras de León y bandas de categoría de toda España quieren tocar en su escenario. Un ejemplo de superación en tiempos difíciles. Charlamos con su promotor, Guillermo Mateo. Por David Acosta.

Que El Gran Café es referente indiscutible para los amantes de la música en directo es de sobra conocido. Lo que quizá algunos todavía no sepan es que la querida sala de conciertos leonesa cumple 25 años de vida en este 2015 (concretamente, en el mes de octubre). Un milagro si tenemos en cuenta la feroz crisis que ha provocado el cierre de no pocos locales a lo largo y ancho de la geografía nacional. El Gran Café resiste y lo hace gracias al entusiasmo y buen hacer de su promotor, Guillermo Mateo (León, 1986). No es casualidad. Lo lleva en los genes.

-Nadie puede imaginarse la escena musical de León sin los conciertos de El Gran Café. Y eso, además del esfuerzo, conlleva una responsabilidad. ¿Ganas de continuar?

-La verdad es que la música en directo está enferma, casi en coma diría yo. Las salas de conciertos lo están pasando muy mal pero nosotros vamos tirando. Este mes de diciembre, por ejemplo, lo terminaremos con catorce conciertos realizados. Aumentar el número de bolos, bajar el precio de las entradas… Hacemos lo posible por seguir adelante.

-Ahora se rumorea que el IVAzo puede reducirse del 21 al 10%, pero de momento los impuestos siguen ahogando y hay que pagar a los músicos, que tienen derecho a cobrar como cualquier trabajador. ¿En algún momento te has planteado abandonar?

-Mira, los grupos tienen un caché y algunos viven de esto. Tienen que pagar sus locales de ensayo, sus discos, los viajes, el hotel… Por la música hay que pagar, yo no estoy de acuerdo con los conciertos gratuitos. Intentamos bajar el precio de las entradas hasta donde se puede pero no podemos despreciar a los artistas. Los grupos jóvenes que empiezan tocan gratis porque les hace ilusión, pero cuando hay una trayectoria sólida detrás hay que cobrar. Así al menos debería ser siempre. Alguna que otra vez he estado a punto de tirar la toalla, sí, porque te pasas el día buscando grupos, pegando carteles, haciendo promoción en Internet y luchando para que esto funcione. Y a veces viene tan poca gente que acabas defraudado. Pero comprendo que la crisis aprieta a todo el mundo.

-Y aún así, vosotros colgáis el cartel de ‘No hay entradas’ con cierta frecuencia…

-Eso suele pasar en 6-7 conciertos al año. La media de asistencia suele estar en las 80 y las 120 personas, que está muy bien teniendo en cuenta que los conciertos suelen ser los jueves y domingos.

Guillermo Mateo, responsable del santuario El Gran Café. Foto: Mauricio Peña.

-Vuestro prestigio traspasa las fronteras de León. El Gran Wyoming, por ejemplo, nos comentó que le encanta tocar en El Gran Café. ¿Percibes en los artistas esa buena fama que tiene la sala?

-Sí, desde luego. Yo llevo cinco años programando conciertos y me sigue llamando la atención la cantidad de grupos que nos escriben para venir a tocar. Nosotros pertenecemos a ACCES, la coordinadora nacional de salas de conciertos, y hemos comprobado que en otras provincias de España conocen el trabajo de El Gran Café. En este sentido el Purple Weekend también hace que tengamos nombre fuera de León.

-Lo de organizar conciertos lo llevas en la sangre ¿no?

-Pues supongo que sí. Antes lo hacían mis padres y ahora me encargo yo. Nunca pensé que me fuera a gustar tanto, esto engancha. Escuchar música, conocer a los grupos… Si esto fuera una cafetería normal creo que no podría trabajar aquí. Y no hacemos sólo conciertos. También hay teatro, presentaciones de libros… El Gran Café es un centro cultural privado.

-Y las ‘jam sessions’…

-Las ‘jam sessions’ es algo con lo que llevamos desde hace diez años. Las hacemos todos los martes. Tenemos una banda base con guitarrista, bajista y batería y cualquiera puede subirse al escenario y tocar lo que quiera. Es algo que la gente disfruta mucho y a algunos les sirve para quitarse el miedo a actuar en público.

-¿Te gustaría que tus hijos, cuando los tengas, se dedicaran también a esto?

-Hombre, queda mucho para eso (risas). Me gustaría, aunque económicamente es tan duro que quizá sería mejor que hicieran otra cosa. Pero sí, me encantaría. Yo veo que mis padres disfrutan cuando hablo con los grupos y organizo las actuaciones. Supongo que a mí me pasaría lo mismo.

Guillermo y el cuidado escenario de la sala leonesa. Foto: Mauricio Peña.

-¿Conocer y tratar con los artistas es una de las recompensas de este trabajo?

-Sí, por supuesto. Por ejemplo, yo nunca me hubiera imaginado que iba a conocer a Wyoming, charlar con él, salir de fiesta hasta las ocho de la mañana (risas)… Y lo mismo con Coque Malla, con Ariel Rot, con Iván Ferreiro, con Raimundo Amador… La verdad es que me gusta estar con los músicos y no nos dan ningún problema.

-¿Algún artista con el que te hayas hecho una foto por puro fanatismo?

-Con Depedro (Jairo Zavala). Me encanta su música.

-Vaya, pues me lo pones a tiro. Una de sus canciones se titula ‘Un hombre bueno’. ¿Te e consideras a ti mismo un hombre bueno o en este negocio hay que tener malicia?

-(Risas). Yo creo que soy buena persona, pero es cierto que en este mundillo hay que ir con cuidado para que no te tomen el pelo.

-Ay, los mánagers…

-Bueno, ellos tienen su trabajo, que no es fácil porque los grupos les exigen seguir unas pautas y cumplir con unos mínimos. Pero es verdad que a veces son los mánagers los que complican la vida a las bandas. Hay grupos que han querido venir a tocar y al final no lo han hecho porque el mánager dijo que no.

-Vamos, que tú te llevas mejor con los músicos…

-Normalmente sí. Cuando un músico viene y se siente a gusto, eso es lo importante. Los mánagers, para empezar, casi nunca vienen. A veces buscan salas más grandes para intentar hacer más caja sin tener en cuenta la opinión del grupo, que quizá hubiera preferido tocar aquí.

‘Loza’, de Sex Museum, uno de tantos músicos adictos a tocar en El Gran Café.

-¿El factor suerte influye en la afluencia a los conciertos? ¿Te has encontrado con conciertos de un mismo artista con un número muy distinto de espectadores?

-Sí, claro que nos ha pasado. Artistas que han traído a 140 personas y después han repetido y sólo han venido 40 o al revés. Los conciertos pueden coincidir con otros eventos, puede hacer mal tiempo… Todo influye.

“Por la música hay que pagar, yo no estoy de acuerdo con los conciertos gratuitos. No se puede despreciar a los artistas”

-¿Próximos artistas que van a visitar El Gran Café a corto plazo?

-Pues mira, te puedo nombrar a Jero Romero, Última Experiencia, Costas, Wyoming y Los Insolventes, Guadalupe Plata, Berri Txarrak y unos cuantos más que estarán cerrados en breve. Algunos de estos artistas podrían llenar salas con el triple de aforo. Pero les gusta venir aquí por lo bonito del escenario, que costó mucho hacerlo, por la acústica y por nuestro técnico de sonido, Aramburu, que es estupendo.

-Pues brindo por otros 25 años de El Gran Café.

-Muchas gracias, en ello estamos.

Por @davidgenetika.

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