Igor Paskual: “Lo más doloroso de la corrupción es la impunidad”

Acaba de publicar su primer libro, “El Arte de Mentir”. Un descarnado relato de sus vivencias durante años y años de carretera y excesivo rock n’ roll. Igor Paskual, guitarrista de raza y dueño de convicciones inquebrantables, deja su impronta en Genetika. Hagamos una reverencia… Por David Acosta.

Años de lucha con Babylon Chat, fiel escudero de Loquillo… y ahora también con carrera en solitario. ¿Locura por el rock n’ roll? 

-Mucha, quizá demasiada, pero es que las pasiones han de ser exageradas, sino… no serían aficiones. El rock and roll es lo que más me gusta, lo que sé hacer y, además, ahora estoy en el mejor momento. Aunque me hubiera gustado ser futbolista, una de las ventajas que tiene el rock sobre el deporte es que un deportista, cuando empieza a tener la visión de juego más completa y estas cosas, el físico decae y se tiene que retirar. Yo en cambio, siento que cada vez aprendo más y que doy mejores conciertos, con más cabeza pero sin perder energía. Es una suerte que exista el rock and roll.

Después de tanto tiempo en la brecha, muchos te consideran uno de los grandes maestros de las seis cuerdas en nuestro país. Y como suele ocurrir en estos casos, suponemos que tu pasión musical comenzó en la infancia, escuchando canciones de esas que marcan para siempre…

-Sí, yo tuve la suerte de que mi amigo del colegio tenía un padre que había tocado en grupos y poseía una colección de discos estupenda. Así que iba a su casa y escuchaba eso todo el tiempo. Prefería eso mil veces antes que estar en la calle recibiendo castañazos de todos los maleantes de mi colegio. El padre de mi amigo tenía de todo, era algo muy variado, así que podías alucinar con Pink Floyd, los Beatles que me encantaban, Creedence, Deep Purple, vamos, todo lo que tenía allí. Como de aquella no sabíamos lo que era cool y lo que no, escuchábamos todos sus discos sin prejuicios, desde el “Paris” de Supertramp hasta Slayer. Pero mi estilo favorito, junto con el glam, es el rockabilly, bueno, casi toda la música de los ‘50, incluso el Doowoop… Chuck Berry y Eddie Cochran siguen siendo dos de mis guitarristas favoritos, de ahí llegué a Stray Cats, y ese tipo, Brian Setzer, es descomunal. Escucho muy variado pero esa fue la música que me marcó.

Tu último trabajo en solitario recibió el título de “Equilibrio Inestable”, un trabajo de rock sólido, maduro y con tus acordes y tu voz apuntando siempre al corazón. ¿El cuerpo te pedía un disco tuyo y sólo tuyo?

-Claro, era casi una obligación moral. Llevo tantos años aprendiendo al lado de los mejores que tenía que dar algo yo también y poner en práctica los años de rodaje. Tardé mucho en sacarlo porque con el Loco tuvimos mucho trabajo durante un montón de años y unas vidas excesivas, la verdad. Pero nunca dejé de escribir canciones y cuando sentí que, por fin, tenía una voz propia, me decidí a sacarlo. Quería hacer el proceso lógico y antes de sacar el disco haber tocado ya en directo bastante, como cuando empezaba con Babylon. Quería tener mis propios seguidores antes de lanzar el álbum al mercado. Y sigo pensando que es muy buen disco y que mezcla modernidad y tradición, cabeza y entrepierna con mucho acierto, estoy muy orgulloso de “Equilibrio Inestable”…

Y me parece que en breve te vas a poner con la fecundación de tu segundo “hijo” ¿no?

-Ahora mismo estoy completamente volcado con la promoción y presentación de mi libro, “El Arte de Mentir”, y con la gira de Loquillo, así que en los huecos que tengo voy grabando poco a poco mi segundo disco. Lo editaré cuando termine la gira con el Loco. Tengo bastante material escrito y es muy heterogéneo, al menos de momento. Después, cuando terminemos la grabación, ya veremos qué es lo que entra y lo que no.

Nota genetika: “El Arte de Mentir”, publicado por la Editorial Difácil, es un libro que destila puro rock n’ roll, sexual y excesivo, con sus luces y sus sombras. Reflexiones y experiencias que en ocasiones van más allá de la música y escritas con meritoria prosa y cruda sinceridad. Una lectura más que recomendable que puedes adquirir pinchando aquí.


Con Loquillo también publicaste recientemente un álbum, “La Nave de los locos”, un trabajo de rock clásico, sin artificios, y con mucho mensaje y crítica social. ¿Ahora más que nunca es la hora del compromiso?

-Bueno, el Loco siempre ha sido muy crítico con muchas situaciones en todos los momentos de su carrera, incluso en su etapa más dandy. Lleva siendo un cruzado durante más de treinta años. El compromiso es necesario siempre, incluso en los mejores momentos, lo que ocurre es que a nadie le gusta que le amarguen la fiesta. Esta situación se habría evitado o, al menos, paliado, si se hubiera hecho un poco de caso a las pocas voces críticas que surgieron en plena burbuja inmobiliaria o cuando el Gobierno de Aznar aprobó la “Ley del Suelo”. Lo que sí es cierto es que en tiempos duros se agradecen sonidos contundentes y este álbum es el más directo que el Loco ha hecho en los últimos quince años.

-¿Y cómo es trabajar con el Loco? Un icono del rock español con el que compartes composiciones, escenario y amistad…

-Yo estoy encantado. Llevamos trabajando juntos más de diez años y hemos vivido muchas situaciones, algunas traumáticas y otras absolutamente maravillosas. El Loco es una personalidad “bigger than life” y eso trae momentos muy extremos. Y de cara al trabajo, algunos momentos te deja una completa libertad en tu parcela pero a veces, es inevitable que proyecte su enorme sombra. Es un generador de situaciones, de energía, con él siempre sucede algo, siempre está soplando el viento. Pertenecemos a generaciones muy distintas en cuanto a educación así que tenemos algunos enfoques diferentes pero, por otra parte, coincidimos en la forma de ver el rock, en cómo sentimos lo que significa. Cuando nos conocimos, bueno y ahora también, él estaba muy alejado de sus compañeros de profesión y yo me sentía muy sólo dentro de mi quinta así que cuando le conocí fue como un oasis, era como decir “por fin…por fin…”.

-Por cierto, ¿cómo ve Igor Paskual todas estas corruptelas con las que nos desayunamos cada día? Desde Urdangarín a Bárcenas, esto parece no tener fin…

-Lo más molesto es la sensación de impunidad, me sorprende que no haya un sólo encarcelado… Es increíble. Pero el caldo de cultivo fue propiciado por todos, si tú eres un corrupto y luego no te pasa factura electoral, si no pierdes votos, da pie a que esas cosas continúen. A mí me molesta tanto un defraudador como Bárcenas, como un fontanero que te cobra de más o alguien que no declara, como un político que roba. Pero esas pequeñas cosas están muy metidas en nuestra sociedad y afectan tanto como las grandes a nuestra altura ética. Lo único que cambia es la escala del delito pero no la maldad del delito. De todas formas, es aún peor saber que tenemos un ex presidente dando conferencias en universidades norteamericanas que debería estar juzgado por crímenes contra la humanidad. Tiene muertes a sus espaldas y a nadie parece importarle. No tenemos lo que nos merecemos pero en parte somos responsables. El problema es que siempre pagan justos por pecadores. La justicia tiene que demostrar su independencia y hacer algo justo por una vez, sino corremos el riesgo de convertirnos en Argentina donde la corrupción está instalada en todos los niveles de modo abrumador y no estamos tan lejos de eso.

-Bueno, desengrasemos esta conversación hablando un poco de fútbol. Porque si te nombro a la Real Sociedad, seguro que no puedes evitar la sonrisa…

-Hombre, es mi equipo de toda la vida. Me ha dado muchas alegrías y sufrí mucho cuando la marcha de Bakero, Beguiristain y Rekarte al Barça el mismo año. Fue un golpe muy duro, quizá la primera lección de mi vida donde vi cómo los sueños y los ideales podían chocar con la realidad. Es un equipo que me encanta, hasta la camiseta es bonita.

-¿Arconada es lo más parecido a Dios que has conocido?

-Tampoco diría tanto pero sí fue mi primer ídolo y alguien a quien sigo admirando mucho, de vez en cuando veo vídeos antiguos suyos y aún me emociono. Era un líder muy carismático, un “one man club” perfectamente integrado en su comunidad y hombre emblemático de esa Real Sociedad de los 80, equipo que aún ostenta el récord de partidos invictos en Liga, el Real Madrid estuvo a punto de batir el record pero cuando estaban a punto de hacerlo perdieron contra… la Real Sociedad.

-Sabemos que también eres hombre de familia. ¿Hay que hacer encaje de bolillos para compatibilizar rock con mujer y descendencia?

-Bueno, soy muy familiar pero muy poco casero así que he tenido que hacer muchos esfuerzos para eliminar una gran parte de mi vida que transcurría de noche. No me ha sido fácil pero creo que la noche ya no me aportaba tanto y que ha había bebido lo suficiente, además cuando tienes hijos tienes que hacer sacrificios y ese fue uno de ellos, me costó muchísimo. Y luego es verdad que paso mucho tiempo fuera y el momento de marcharte suele ser difícil pero a mí me encanta viajar, estar en un tren o una furgoneta y me hace sentir vivo. Y adoro los hoteles, los asocio con cosas muy buenas.

-Vamos ya terminando… ¿Alguna manía o vicio confesable?

-Bueno yo creo que en mi libro “El Arte de Mentir” están todos lo vicios que tengo, hasta los no confesables… Hay mucho de mí allí, no creo que haya muchos músicos que se hayan abierto de esa manera, al menos en España.

-¿Un ídolo musical?

-Me cuesta decidirme por uno. En un momento te diría que Brian Setzer, en otros que Bowie… Suelen ser esos junto con Izzy Stradlin. En España sin duda, Jorge Ilegal.

-¿Un disco que te acompañará para toda la eternidad?

-“Apettitte For Destruction” de Guns N’ Roses.

-Igor, ha sido un auténtico placer tenerte en Genetika Rock, y por supuesto te deseamos el mayor de los éxitos en todas y cada una de las aventuras que te depare el futuro. Eskerrik asko…

-Mil gracias a vosotros.

Por @genetikarock.

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2 Respuestas a “Igor Paskual: “Lo más doloroso de la corrupción es la impunidad””

  1. […] Entrevista de Genetika Rock a Igor Paskual, pinchando aquí. […]

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