Gazza

Más allá de la trágica violencia que lo rodea, en el planeta fútbol también encontramos historias que merecen ser contadas y recordadas. Pequeños momentos que pueden lograr que una vida haya merecido la pena, incluso aunque ésta haya navegado por la travesía de la autodestrucción. Aquellas lágrimas de Paul Gascoigne… Por David Acosta.

¿Qué extraña fuerza empuja a una persona a la autodestrucción? ¿Por qué alguien que lo ha tenido todo se empeña en bajar a los infiernos? Debe ser mi atracción hacia las historias de perdedores. Al planeta fútbol (manchado estos días por la maldita violencia ultra) pertenece la cruda realidad de un tipo al que admiré en mi juventud y que hoy no es ni la sombra de lo que un día fue. Nada queda del muchacho que asombró al mundo con su poderío físico, su clase, sus bromas y su corazón. Un centrocampista llamado Paul Gascoigne, que corría arriba y abajo sin descanso (mientras su cara enrojecía cual tomate) y al que apodaban Gazza. Suyo fue uno de los momentos más memorables y emotivos del fútbol inglés.

Ocurrió en 1990 en la semifinal del Mundial de Italia disputada entre Inglaterra y Alemania. Los ingleses, orgullosos inventores del balompié, buscaban revalidar el título que sólo una vez han alzado (en 1966 y jugando en casa). Aquella era la selección del goleador Gary Lineker, los finos estilistas Chris Waddle y John Barnes, el veteranísimo portero Peter Shilton y el citado todoterreno Paul Gascoigne. Yo estaba entregado a la causa e incluso escuché con emoción el ‘God Save The Queen’ (cosas de quinceañeros, no me lo tengan en cuenta). El encuentro resultó trepidante y se resolvió en la tanda de penaltis. Sí, ganó Alemania y Lineker dejó para la historia aquella frase convertida en axioma: “El fútbol es un deporte de once contra once en el que siempre ganan los alemanes”. Pero aquel partido es y será recordado por las lágrimas del protagonista de este artículo.

Gazza y el llanto que trascendió al fútbol.

Fue en la segunda parte de la prórroga cuando Gazza recibió una tarjeta amarilla que le impediría jugar la hipotética final. De repente, y mientras el balón se ponía de nuevo en juego, el tipo duro se derrumbó y empezó a llorar como un niño al que le acabaran de arrebatar su piruleta. Aquel desconsuelo le convirtió en leyenda, si bien esas lágrimas las podría haber derramado por el futuro que le esperaba a sí mismo. Similar al caso de Scott Stapp que conocíamos recientemente, Gascoigne está, a sus 47 años, arruinado, sin hogar fijo y presa de una severa adicción al alcohol. Su aspecto es el de un anciano, agravado por operaciones de cirugía estética que han conseguido desfigurar lo poco que quedaba de él. Familia, excompañeros de selección e incluso organismos oficiales han intentado ayudarle en varias ocasiones. Imposible. A nadie sorprenderá el triste final que se avecina (él mismo se jacta de haber “muerto” en 19 ocasiones). Aunque quizá para Gazza todo acabó en aquella prórroga contra los alemanes…

Por @davidgenetika.

Puedes dejar un comentario, o trackback desde tu web o blog.

Deja un comentario

  • Video del dia

    Vídeo del día
    flint1

    ADIÓS A KEITH FLINT, EL PUNKI DEL DANCE

    Los años 90 se apagan. Los recuerdos de los que exprimimos nuestra juventud en aquella década se ...[leer más]

  • Lo más visto

  • La trinchera

    La Trinchera
    Echando de menos a Leonard Cohen…
    de David Acosta
    15 noviembre 2016

    Echando de menos a Leonard Cohen…

    El artista canadiense se nos ha ido a la edad de 82 años. Lo hizo de la ...[leer más]