Javier Cosmen | “Los Stones son un fenómeno social sin igual”

Poseen la lengua más famosa del mundo y gracias a su música sentimos simpatía por el diablo. Las ‘balas perdidas’ más adoradas del rock llevan medio siglo batiendo marcas, amontonando laureles y recibiendo dardos. Nos acercamos a Jagger y sus secuaces de la mano de este autor que disecciona a la banda en dos libros. Por Mónica S. Gato.

Los temas de aquel ‘Dedos pegajosos’, el álbum que nos invitaba a deslizar la cremallera con aquella portada censurada en España a principios de los 70, funcionan como parte de la banda sonora vital de este madrileño con profundo conocimiento sobre el grupo británico (y es que, al final, en las letras de los británicos se hallan muchas de las respuestas que andamos buscando). Javier Cosmen Concejo es el responsable de ‘Cómo se hizo Sticky Fingers’ y ‘No es sólo rock and roll. Los Rolling Stones en España’, dos títulos que invitan a zambullirse en el universo de la formación con otros ojos. ‘Satisfechos’ y con la lengua fuera, nos disponemos a escucharte, Javier. 

-Unamuno le pide a Víctor Goti, personaje de ‘Niebla’, que le escriba el prólogo de esta novela. Mick Jagger suele decir que no recuerda nada de su pasado, con lo que se ahorra tener que dar explicaciones a todas horas; pero si no le quedara más remedio… ¿qué diría la rockstar por antonomasia sobre ‘Cómo se hizo Sticky Fingers’ si, como Goti, fuera él el encargado de presentar un libro en el que ejerce como uno de los protagonistas?

-Dudo que a Mick Jagger le gustara mucho sentarse a escribir, ni siquiera un prólogo, sobre un libro que habla de un disco que hizo hace más de cuarenta años, sin obtener ningún tipo de beneficio a cambio. Pero si le preguntaran por su opinión, probablemente diría que no está de acuerdo con varias de las cosas que en él se defienden como, por ejemplo, el protagonismo menospreciado que obtuvo Mick Taylor en muchas de las composiciones de las canciones. O la opinión que sobre los Rolling Stones manifestó Ry Cooder, tras participar en aquellas sesiones de grabación de 1968, en Londres, por las que los acusó de ser “un puñado de reptiles”. Pero sí que hubiera sido muy interesante conocer su opinión.

-El libro otorga especial relevancia a las mujeres de los miembros de la banda en aquel periodo. ¿Qué importancia tienen ellas en el devenir del grupo y en la creación de aquel famoso álbum?

-Creo que todo artista creativo está fuertemente influenciado por su entorno más cercano a la hora de crear o, en este caso, componer. Su estado de ánimo, o sus vivencias más personales, inevitablemente juegan un papel importantísimo en el resultado final de su obra. Si nos fijamos en el proceso de composición de ‘Sticky Fingers’, principalmente en las letras de las canciones, y lo comparamos con las relaciones sentimentales por las que atravesó en esa época Mick Jagger (letrista principal de la banda), obtenemos como resultado una mayor comprensión del concepto del álbum. Desde “Brown Sugar” a “Sway”, pasando por “Wild Horses”, “I Got The Blues” o “Bitch”, existe toda una historia que merece la pena ser descubierta. Sin embargo, en el caso de Keith Richards, y su relación con Anita Pallenberg, el enfoque es diferente; me pareció un buen ejemplo, que ilustraba bastante bien el estilo de vida en el que se desenvolvían en aquellos años, parte de los músicos involucrados en el disco.

-¿Cuál crees que es el personaje más fascinante de todos los que rodearon a la formación en la época de ‘Sticky Fingers’?

-Existen muchos personajes fascinantes. Sin embargo, me quedaría con Jimmy Miller, el productor del disco. Dar con Miller fue todo un acierto para los Stones, se convirtió en una pieza esencial, un salvavidas. De no ser por él, muy probablemente no hubieran podido atravesar el bache que supuso la expulsión de Oldham, su anterior productor, y no habrían sabido adaptarse correctamente a los nuevos cambios que, en el panorama musical, se estaban produciendo. Miller los rescató de volver a hacer algo similar en calidad a ‘Their Satanic Majesties Request’, donde Jagger y compañía ejercieron de productores de su propio sonido, y los condujo por el buen camino, el mejor. La prueba de ello está en los discos que llevan su firma como productor: ‘Beggars Banquet’, ‘Let It Bleed’, ‘Sticky Fingers’, ‘Exile On Main Street’ y ‘Goat´s Head Soup’. El resultado del álbum ‘It´s Only Rock And Roll’, de 1974, es la prueba de lo que Jagger y Richards habían aprendido de Miller, en su faceta de productores.

Mick Jagger, el icono, con la cremallera del revés.

-En la gira por Estados Unidos en el 72, Truman Capote, que describía con minuciosidad aquella famosa orgía en el avión, se atrevió a decir que en tres años no quedaría nada de la banda. ¿Cómo se explica su supervivencia por encima de los abandonos, el acoso de la ley, las peleas internas y los graves problemas de Keith Richards con la heroína?

-No olvidemos que los Rolling Stones son artistas. Se ganan la vida tocando y componiendo. Y lo hacen desde que tenían veinte años. No saben hacer otra cosa. Por más inconvenientes que a lo largo de su carrera hayan tenido, no podrían haber hecho otra cosa, salvo seguir adelante haciendo música; como han hecho antes infinidad de músicos, con mayor o menor fortuna. La gran suerte con la que se encontraron en su regreso a los escenarios en 1989, es que su público se moría de ganas por verlos actuar de nuevo. Y ese factor, acompañado de una buena calidad mantenida a lo largo de los años y sumado a una muy inteligente manera de llevar las cosas, ha hecho el resto. Existe una gran demanda aun hoy día por ver y escuchar a los Rolling Stones.

-La Guerra de Vietnam, la violencia en televisión, los saqueos, la alienación sexual y postadolescente en los 60, sus relaciones personales… Las composiciones del grupo han captado siempre la realidad de una u otra forma y cada disco cuenta con su propia narrativa. ¿Reside ahí el poder de canciones que se han convertido en himnos o a qué otras cuestiones debemos adjudicar su éxito?

-Creo que la mayor parte del éxito de las canciones de los Stones se debe en realidad a su calidad como músicos para saber llegar a cualquier clase de audiencia y terminar gustando. Igual que los Beatles. Te pueden gustar más unos que otros, o incluso ambos por igual pero si hay alguien a quien no le gusta ni una sola de las canciones que componen el repertorio de ambos grupos, es que no aprecia la música. Toda la música actual parte, básicamente, de esas dos raíces. Cuando me preguntan por la facilidad que tiene interpretar los acordes de “Jumpin’ Jack Flash”, por ejemplo, siempre digo: “Sí, es verdad, es muy fácil, pero a nadie se le ocurrió antes que a Keith Richards tocarlos de esa manera”. Sin embargo, la particularidad que han mantenido los Stones, a diferencia del resto de bandas, es que ellos sí han sabido adaptarse a las distintas corrientes musicales que fluían en cada momento de la historia por el que estaban atravesando, sin llegar a perder por ello su identidad. Esto ha hecho que fueran captando adeptos de diferentes generaciones a lo largo de los años.

Los Stones, años 70. Las juergas y sus resacas daban sueño….

-¿Recuerdas la primera vez que te acercaste al universo Stone? ¿Qué canción de su abrumador repertorio te inoculó el veneno de su música de una vez y para siempre? ¿Se podría decir que eres mitómano o lo fuiste en algún momento de tu vida?

-A mi padre siempre le ha gustado la música. Creo que llevo escuchando “(I can´t get no) Satisfaction” desde que tenía cuatro años, que yo recuerde. Sin embargo, mi interés por ellos no despertó hasta que cumplí los once. Era verano, veníamos de una excursión por el río, y mi padre no quería perderse un especial de los Rolling Stones en la televisión. El videoclip de “Neighbours”y “Going To a Go-Go”, grabado en uno de sus directos de 1981, dejaron marcado mi impresionable cerebro preadolescente. Empecé a investigar y escucharme de arriba a abajo los cuatro discos de los Stones que teníamos en casa. Después me gastaría todo el dinero de mi primera comunión en más vinilos de Sus Satánicas Majestades… Luego vino la discografía pirata, los recortes de prensa, revistas, libros… hasta hoy. Sin embargo, mi madurez como persona fue evolucionando paralelamente a mi afición y, si en aquellos años adolescentes sí me consideraba un mitómano, como dices, ahora me siento mucho más escéptico. Me gusta ver a mi banda de toda la vida, con el criterio que te da la experiencia de escuchar otras bandas. Siempre consideré el fanatismo, en cualquiera de sus manifestaciones, como un ejemplo de estrechez de miras y la música no es una excepción.

-¿Cuál es tu Rolling Stone favorito y por qué?

-No tengo un Rolling Stone favorito. Tengo tres: Mick Jagger siempre me pareció todo un profesional tanto dentro como fuera de un escenario. Es el ejemplo del saber hacer las cosas bien en los Stones. Keith Richards es la esencia, la base. Sin él, sin su estilo, nada tendría sentido en la música del grupo. Y Mick Taylor. Para mí, su virtuosismo elevó a la banda a otra esfera, a otro estatus que la hicieron más respetable aún, si cabe. Aunque su permanencia en la formación fuera la más corta de todos los músicos que pasaron por ella.

-De entre todo ese material sobre los Rolling Stones que adorna las estanterías de tu casa, ¿qué es lo más valioso que atesoras?

-La entrada del penúltimo concierto que dieron en Madrid, en 2007, firmada por Mick Jagger y Keith Richards. Ambos me la firmaron en el aeropuerto, cuando se disponían a volar rumbo a El Ejido (Almería). Pude estrechar la mano de Richards y cambiar impresiones muy rápidamente con él. Fue un sueño hecho realidad. Se mostró amabilísimo. Mis dos libros editados firmados por Mick Taylor y uno de ellos, ‘Cómo se hizo…’, también por el saxofonista de la banda, Bobby Keys. Mi foto con Ron Wood, el libro ‘Stone Alone’, de Bill Wyman, dedicado personalmente por él… No se me ha dado mal, después de todo.

Colección particular de nuestro entrevistado. Trío de portadas pegajosas.

Ronnie Wood y Javier Cosmen. Pasión por los Stones.

-Y después de varias cancelaciones, los Rolling actuaron de nuevo en España. ¿Piensas que con los años han perdido parte de su primitiva fuerza? Junto a ésos que suspiran: “Ya los he visto, ya me puedo morir tranquilo”, conviven los que los llaman “vejestorios” sin ningún tipo de pudor, los que los toman por leyendas caducas…

-Cuando yo tenga setenta años espero haber perdido parte de mi primitiva fuerza, porque si no, significará que estaré muerto. Siempre lo dije: ir a ver a los Rolling Stones en 2014 es como ir a casa de tus abuelos. Vas a verles con ganas de pasártelo bien, cargado de ilusión, cariño y respeto por todas las experiencias gratificantes que has vivido con ellos. Pero sabes que tu abuela ya tendrá preparado cuando llegues tu plato favorito, el mismo de siempre. Que tu abuelo seguirá contándote las mismas batallitas y los mismos chistes que te hacían reír con siete años. Eres consciente de que su memoria y aptitudes ya no son las mejores, y van mermando cada vez más, con el paso de los años. Pero nadie va a comer a casa de sus abuelos en busca de nuevas sensaciones. Vas porque los quieres y respetas por todo lo que han vivido y te han hecho sentir. Los Rolling Stones no son la mejor banda de rock del mundo pero tampoco están acabados. Lo han hecho todo en la música y eso merece un respeto. Tocan porque salir a un escenario, componer… es lo único que ya les puede motivar en esta vida y la gente los sigue demandando. Por tanto, quien decide acudir a un concierto de los Rolling Stones no puede exigir ver nada nuevo, ni criticar ahora su nivel, sus aptitudes. Mis abuelos siempre merecerán todo mi cariño, respeto y admiración, por eso siempre quise ir a visitarles, y sólo supe que estaban acabados el día en que se murieron.

-Tu anterior libro sobre el grupo, ‘No es sólo rock and roll. Los Rolling Stones en España’, narra precisamente esas visitas de la banda a tierras ibéricas, que funcionan como el vehículo perfecto para explicar la evolución de la sociedad española. ¿Ha sido el grupo más influyente en nuestro país en el aspecto sociológico?

-Sin duda. Ten en cuenta que los Stones vienen visitando nuestro país desde hace casi cuarenta años y han pasado muchas cosas en España durante ese tiempo. La primera vez en 1976, recién muerto Franco, encarnaron la imagen de ese aire liberador y progresista que necesitan respirar las nuevas democracias instauradas. En 1982 lo volvieron a hacer, un año después de la intentona golpista del 23-F. En 1990, cuando ya se les suponía más que desaparecidos de los escenarios, volvieron siendo el reflejo perfecto de aquellos jóvenes revolucionarios de antaño, ahora acomodados y vestidos con traje y corbata, en la sociedad contra cuyos valores clasistas lucharon en su día. ¡Hasta Mick Jagger se fotografió en La Moncloa con Felipe González! Eso sí, sin corbata. Los españoles se han visto reflejados en multitud de ocasiones en los Rolling Stones a lo largo de estos cuarenta años de visitas. Han crecido con ellos. Incluso hoy en día pueden llegar a representar a esa parte de la población que, si en los años cuarenta (por poner una década como ejemplo), ya casi debería estar esperando a la extremaunción, ahora mira con orgullo y chulería a los más jóvenes, diciéndoles aquello de: “hijos, no tenéis ni idea de lo que es música”. Los Rolling Stones son todo un fenómeno social como no hay otro, y dudo mucho que lo vuelva a haber.

La sonrisa feliz de un escritor. Javier Cosmen satisfecho.

-¿Cuáles son el lugar y el momento de la historia de Sus Satánicas Majestades con los que te sientes más vinculado?

-Particularmente prefiero la época del grupo en la que participó Mick Taylor. Es decir, de 1969 a 1974. En ese período se gestaron la mayoría de los álbumes más emblemáticos de la formación inglesa: “Let It Bleed”, “Sticky Fingers”, “Exile On Main Street”… Taylor aportó calidad con su virtuosismo en el mismo momento en el que los Stones alcanzaban la madurez como músicos. Simplemente coincidió, y el resultado fue magnífico. Sus directos eran arrolladores durante aquellos años. Las giras de 1972 y 1973 lo demuestran. Existen otros grandes álbumes y épocas, es verdad, pero yo me quedo con ésta.

-¿Crees que Richards y Jagger sentían envidia de Brian Jones, la figura dominante del grupo en los comienzos, y cuando empezó a fallar musicalmente, como consecuencia de los abusos con las drogas, aprovecharon para hacerle el vacío? ¿Habría sido un genio de la música?

-Richards seguro que no. Es posible que Jagger sí sintiera algo parecido a la envidia en algún momento, sobre todo al principio de su carrera. Pero en cualquier caso, no creo que el verbo “aprovechar” sea el más indicado. El resultado del abuso con las drogas de Brian Jones terminó con su carrera musical y fue culpa suya. No creo que Jagger ni Richards tuvieran nada que ver. Brian se convirtió en un lastre pesado para que la banda continuara con sus proyectos. Si la salud de Brian hubiera sido buena, probablemente nadie le hubiera hecho el vacío. Si no funcionas, si entorpeces, estás fuera. En todos los trabajos pasa eso. Creo que es bastante lógico. Pero culpar a Richards y Jagger de su marcha, queda más vistoso para los ansiosos de recopilar anécdotas de la música rock. No sabría decir si Brian habría podido llegar a ser un genio de la música o acabar sus días como Syd Barret. Es posible, pero no estoy muy seguro. A parte de lo que hizo con los Stones, tampoco tuvo mucho tiempo para mostrar lo que pudo haber hecho por sí mismo antes de morir.

-Los Kasabian se mostraban molestos el pasado 2013 en el Festival Glastonbury porque eran los Stones y no ellos los que encabezaron el cartel. “No seremos segundo plato. Somos igual de buenos, si no mejores”, apuntaron. ¿Técnicamente existen o han existido bandas muchísimo mejores que Jagger y compañía?

-Por supuesto que sí. Muchas. The Who, Led Zeppelin, por citar sólo un par de ejemplos que fueran contemporáneos a ellos. Incluso a Jagger le llegó a abochornar el hecho de que les colgaran el eslogan de “La mejor banda de rock del mundo” en 1969, porque ni él mismo se lo creía. Pero ocurre una cosa; el mismo comentario de los Kasabian, lo hicieron en 1989 los Guns N’ Roses, cuando eran teloneros de los Stones, en la gira americana de éstos y ¿dónde están hoy los Guns N’ Roses? ¿Dónde estarán los Kasabian en el 2039? Es como decirle a tu padre, con quince años, que baje a tirar la basura, por más que sepas de ordenadores que él. Es una cuestión de respeto, algo que, por desgracia, brilla por su ausencia hoy en día. Es un planteamiento absurdo.

-Keith Richards aseguraba que tenían muy buena relación con los Beatles e incluso que se ponían de acuerdo en los lanzamientos de sus respectivos discos. Eso sí, el guitarrista comentaba después en sus memorias que sentían celos del cuarteto de Liverpool… ¿Qué aportaron los Rolling Stones a esa revolución moral y de las costumbres en los 60 con respecto a Lennon y los suyos?

-Rebeldía. Eran la cara opuesta de los Beatles, los niños mimados a quien los padres de los quinceañeros todavía podían tolerar. Pero sobre todo eran, en esos días, un producto de marketing, no se nos olvide. Pura publicidad para vender discos que al señor Andrew Oldham, manager de los Stones por entonces, le vino de perlas para ganar dinero. Existe una obviedad en la música popular que es la imagen. Por encima de la música, incluso. Es triste, pero es así. Conseguir que una persona se sienta identificada con un producto supone un aumento de ventas. Los Stones fueron un producto a comienzos de los años sesenta, y su rebeldía tan real como la que podían ejercer los Beatles de puertas para adentro, pero encajaba muy bien con la otra parte de la juventud. La misma que se sentía agobiada en la férrea disciplina de la sociedad imperante al principio de esa década.

-¿Qué queda por contar sobre los Rolling Stones?

-Probablemente muy poco o nada. El secreto está en qué contar y cómo contarlo. Todavía existen lugares donde la literatura musical no ha alcanzado su mayor nivel y, a mi entender, España es uno de ellos. En otros países de habla inglesa por ejemplo, la música está tan arraigada que esto no ocurre así. Existen toda clase de libros. La información está dispersa, siempre lo ha estado, pero está ahí. Lo único que hace falta es encontrarla, recopilarla y saber contarla. Lo mismo nos podemos llevar una sorpresa. ¿Quién sabe?

-¿Algo por añadir?

-Ha sido un verdadero placer poder participar con vosotros en esta entrevista. Comprobar que existe gente preocupada por la difusión de la cultura musical, con la profesionalidad y criterio que demostráis vosotros en Genetika, le hace a uno tener esperanzas y ser todavía optimista, pese a ser consciente del devastador panorama cultural que nos rodea. Os deseo la mejor de las suertes en todo lo que hagáis.

Por @monipennyta.

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