Reptile Youth | “Más que un grupo, somos un movimiento”

Estos daneses han revolucionado los escenarios de medio mundo. Sus directos son tan explosivos como inclasificable es su música. Con su segundo álbum todavía humeante, Reptile Youth pasó recientemente por Madrid y no pudimos resistir la tentación de compartir charla con ellos. Un dúo singular. Por Carlota Pérez de Juan.

Reptile Youth rindió visita a Madrid hace unas semanas. Y tal y como era de esperar, la sala Joy Eslava ardió. Así se las gastan estos chicos. Tanto Mads Damsgaard Kristiansen como Esben Valløe, los componentes del grupo, han decidido que su nuevo álbum Rivers That Run For A Sea That Is Gone sea un éxito por encima del primero. Y van por buen camino. Charlar con ellos fue un placer, casi tanto como escuchar su música. 

Ambos se conocieron en una pequeño pueblo de Dinamarca, en una casa cultural, “en la que unas veces tocaba yo, otras Mads y nos conocimos” nos cuenta Esben. Después, por si fuera poco, coincidieron en el colegio y allí tuvieron la oportunidad de ir durante cuatro meses a China. “En ese momento teníamos la necesidad de hacer una banda de rock, y dijimos, joder tío, la hacemos allí. Eso sí, nuestro propósito era hacer una banda, queríamos hacer algo nuevo, un grupo que nos permitiera dar conciertos en directo allí en China”.

Cuando les preguntamos sobre cuál había sido el cambio más radical desde que comenzaron a tener fama en Copenhague allá por el 2009 (gracias a sus conciertazos), nos cuentan cómo han evolucionado, desde el principio, cuando eran ellos dos solos con ordenadores y música electrónica, pasando por su momento de “rock band” con influencias de electrónica y sintetizadores, hasta ahora, que “hemos conseguido modificar las canciones de tal forma que se puedan tocar en conciertos y festivales, con baterías, bajos, teclados, guitarras…”

Esben Valløe y Mads Damsgaard Kristiansen. Ellos son Reptile Youth.

Difíciles de definir, de concretar en un género. Eso sí, para ellos Reptile Youth “es más que una banda, pensamos que podría ser más, sí, es un movimiento. Hay más cosas dentro de la banda que únicamente la música. Es un proyecto” dice Mads. Para Esben, Reptile Youth “es simplemente una banda, pero conformar una banda es ser tú, es una forma de expresión única, propia. Es cómo ves la situación política en el mundo, cómo ves a la gente, cómo te inspira el arte, vivir los conciertos y disfrutar del arte que representa la música”. Mads irrumpe con la esperanza de que sus actuaciones sirvan como un medio para expresar algo más que sonido, que cada uno saque sus propias conclusiones. Ellos ven en su música un medio de unión entre la gente que se identifique con una misma forma de pensar.

Este par de daneses se caracteriza por una mezcla muy heterogénea de sonidos, les lanzamos el dardo preguntándoles si son conscientes de que ese tipo de combinación puede ser peligrosa a la hora de crear un perfil concreto de la banda, a la hora de definirse, sobre todo cuando observamos que los dos discos que han sacado no tienen nada que ver el uno con el otro. “Este segundo CD está en varias direcciones, ha sido muchísimo trabajo, si hablamos de sonidos creo que la manera en la que hemos trabajado ha sido muy analógica, ha habido una producción muy fuerte, y si lo escuchas verás que existe ese sonido trabajado con los sintetizadores, que se ha creado un sonido particular”. Mads refuerza señalando: “Me encanta experimentar, nos encanta experimentar con nuevos sonidos y mezclar cosas, ya sea música africana, rusa, polaca, adoro a la gente que experimenta, que va poniendo cosas diferentes juntas. Nosotros hacemos algo fresco y nuevo”.

Un momento del interrogatorio a los dos daneses.

Rivers Than Run For A Sea That Is Gone es un título emotivo, y que puede dar la sensación de tristeza. Les preguntamos si es ése el sentimiento que pretenden incentivar, y nos hablan de sus puntos de vista. Ambos afirman que el significado del título realmente “envuelve a todo el álbum”. Esben reconoce que en él se recogen “muchas emociones, algunas malas, como ser diferente a ti mismo, es muy triste y a la vez es muy realista, porque no sabemos cómo van a cambiar las cosas, y cómo cambio yo a veces ante una situación”. Mads por su parte piensa que “depende de cómo lo mires tío, yo creo que puede ser bueno y optimista si te centras en verlo de esa manera. Para mí es una reflexión de la vida: nosotros nacemos, el título viene porque nosotros vivimos, somos ese ‘river that run’, y después morimos. No hay final, no puedes ver hacia donde vamos, y vamos corriendo hacia un punto que es la muerte, como el río que muere en el mar. Creo que es realmente precioso, que debemos estar felices por esa pregunta, ¿dónde iremos?”

¿Y qué expectativas tiene Reptile Youth? Llegar a la gente, “como cuando estás en un autobús, escuchas algo y dices, ‘guau’, vaya canción. No la había escuchado nunca y me encanta”. En la alegría y también en la tristeza. La fama de sus conciertos les precede, y dicen que el público español ayuda. “La gente en España es muy amable, pero alucinamos. El concierto terminaba y ellos querían más, están siempre exaltados”. Para Mads, “es obvio que la audiencia depende de la situación social o la cultura del lugar, por ejemplo en España hay mucha gente sin trabajo y eso debe ser muy frustrante para ellos. Pero para la audiencia española es más fácil extraer toda esa energía -‘yes, yes’ dice Esben por detrás-. En Dinamarca la gente es diferente, más relajada, es más difícil conseguir saquen esos sentimientos, en Dinamarca son más sosos”.

Mads vuela por encima del público. Ritual habitual en los directos de Reptile Youth.

Les proponemos un juego basado en hechos reales. Suponiendo que se han levantado una mañana y no pueden recordar nada de lo ocurrido antes de las seis de la mañana, pedimos a Reptile Youth que nos cuenten una historia loca. Ríen. “Algunas veces pasa”, dice Mads, y es Esben quien decide contar una propia. “Estaba en una fiesta supercool, tendría yo unos 20 años, y la gente estaba pintada y caracterizada como Alicia en el país de las Maravillas. Yo iba tan borracho, madre mía, no recuerdo mi vuelta a casa, solo recuerdo a una mujer zarandeándome en la pierna y gritando ¡voy a llamar a la policía! Y me despierto y veo que estoy en la casa de otro tío que no conocía, que no era la casa donde había sido la fiesta donde la gente iba con la cara pintada, y fue cuando me di cuenta que había intentado ir a mi casa y me había equivocado completamente de casa, me había pasado unos dos bloques, había caminado unos tres kilómetros desde la casa de la fiesta y que olvidé mi propia casa, ¡me pasé dos bloques!” Mads afirma que Esben suele despertarse en casas ajenas, siempre se olvida de dónde vive. “Recuerdo muchas de esas en China, se despertó a las afueras de Shangai, en un sitio con muchas camas, creo que puedo recordar más de diez historias como esa. Esben, te despertaste otra vez en una de estas pensiones baratas para trabajadores en Shangai, y tampoco recuerdas cómo llegaste allí”.

Es el espíritu de esta banda. Entre la euforia y el bajón. Quizá por eso apuestan por el gris cuando hacernos referencia al título de una de las canciones del álbum, “Colors”. ¿Qué color pega más con este último álbum? “El primer color que se me viene a la cabeza es el gris, creo que es un color infravalorado. La música lleva tras de sí una frustración y el gris puede asociarse a ello. En el gris se abarcan muchas emociones, es una combinación del blanco y negro y se lleva bien con el álbum por eso, porque te lleva a los extremos”. Estamos de acuerdo, el gris le sienta fenomenal a Rivers That Run For A Sea That Is Gone.

Foto de familia: Esben, Carlota y Mads.

Por @charlottpjb.

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Una Respuesta a “Reptile Youth | “Más que un grupo, somos un movimiento””

  1. […] Entrevista de Genetika Rock a Reptile Youth, pinchando aquí. […]

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