Roberto Baggio | Un dios fuera del Olimpo


baggiocuadroTradicionalmente es complicado elegir al mejor futbolista de todos los tiempos. ¿Pelé o Maradona? Ese ha sido el debate de los últimos 30 años hasta la irrupción de Messi. Sí resulta más fácil asumir la existencia de una especie de Olimpo de dioses futboleros, donde esos 3 comparten status con jugadores que también marcaron época. Roberto Baggio, debido a su falta de acierto, no suele ser admitido en el selecto grupo pese a su talento inagotable… Por Raúl Piñeiro.

Cuando aquella tarde del 9 de julio de 1994 vi caer el balón franco a Roberto Baggio supe que hasta ahí habíamos llegado. Fue mucho antes de que la selección española se conociera como La Roja. Era más bien conocida como La Furia. Como cada gran campeonato, el conjunto español se presentaba en los cuartos de final de aquel Mundial de Estados Unidos y mereció más. Pero el árbitro, la siempre mortífera eficacia italiana en las grandes competiciones y la desdicha española nos impidieron pasar aquella barrera infranqueable de los cuartos de final.

Había sido un partido igualado. Il Divino ya había avisado en el primer tiempo de que andaba al acecho, pero sería otro Baggio, Dino, quien con un zapatazo desde unos 35 metros adelantara a los transalpinos. Caminero, estandarte de aquella selección de Javi Clemente, pondría un empate más que merecido para una selección española que fue a más y que incluso pudo adelantarse en el marcador si Julio Salinas no hubiera fallado un mano a mano ante Pagliuca. Cuando parecíamos condenados a la prórroga, Roby Baggio apareció. Fue una jugada que partió desde el área italiana. El balón pasó de la defensa a la medular y de ahí un balón largo a Signori que, al primer toque, mandaba el balón a Roberto, solo en la frontal. La estrella italiana encaró con frialdad a Zubizarreta, lo dribló y disparó cruzado, desde el lado derecho, haciendo imposible el escorzo de Abelardo bajo palos.

Ese gol, unido al doblete que en octavos había logrado para eliminar a Nigeria, hablaba del excelente estado de forma de Baggio, que hacía unos meses había logrado tanto el Balón de Oro como el galardón de FIFA como el mejor futbolista del mundo en el año 93, y parecía que iba a volver a ser reconocido como tal en el 94. Para más inri, en la semifinal ante Bulgaria otros dos goles suyos sellaban el pase a la gran final ante Brasil, gran favorita por aquello de jugar en aquel lado del charco. Pero Roberto Baggio estaba on fire, y no éramos pocos los que creíamos que gracias a él, la selección de Arrigo Sacchi, uno de los mejores técnicos de la historia, podía dar la campanada.

 

baggiopost2_phixr

Sacchi y Baggio, conversando en un entrenamiento de aquel Mundial de 1994.

 

El partido fue aburrido a más no poder. Con el empate a cero inicial se llegaría a la lotería de la tanda de penaltis. Franco Baresi, uno de los mejores defensores de siempre, falló su lanzamiento. A partir de ahí, la tanda siguió igualada hasta que le tocó el turno a Il Divino. Había hecho un Mundial impresionante y había sido decisivo en las 3 eliminatorias anteriores. Era la estrella del momento, no solo del futbol italiano, y su cara mostraba seguridad y convencimiento justo unos segundos antes de lanzar a la portería defendida por Taffarel. Pero su disparo, incomprensiblemente, fue como un ensayo de rugby y se fue muy por encima de la portería.

“Sabía que tenía que hacer y mi concentración era perfecta. Pero estaba tan cansado que intenté golpear el balón muy fuerte”, diría el talentoso futbolista acerca de un penalti que cambiaría, y de qué manera, su carrera.

 

baggiopost1_phixr

Roberto Baggio, viva imagen de la desolación recién fallado su penalti contra Brasil.

 

Porque ese penalti marcó un antes y un después en la vida futbolística de Baggio, que pasó de haberse podido encumbrar por segundo año consecutivo como el mejor futbolista del mundo, a comenzar una errática carrera. Roberto, que había deslumbrado en sus inicios en el Vicenza y pasado por la Fiorentina, había llegado en el 90 a la Juventus, cubriendo el hueco del 10 que había dejado huérfano el francés Platini. Pero en 1995 su técnico Lippi dijo que no lo necesitaba, que ya tenía al jovencísimo Del Piero en ese puesto, y acabó de hundir a un jugador que tras el penalti marrado ante Brasil no había vuelto a ser el mismo.

Habría sido una grandísima oportunidad para cambiar de aires y probar en un futbol más vistoso como el español y jugar en uno de sus grandes. Pero Baggio estuvo poco acertado, otra vez, y apostó por jugar por el AC Milan, donde solo duró 2 temporadas y de nuevo fue invitado a salir. Recuperaría sensaciones en el Bolonia la temporada 97-98, anotando 22 goles en 30 partidos. Acudiría al Mundial de Francia donde volvería a brillar, pero su selección caería en cuartos de final en la tanda de penaltis ante los anfitriones, pese a que esta vez Roby sí anotara su lanzamiento. Ese verano firmaría por otro grande italiano, el Inter, pero de nuevo sus 2 temporadas en Milán fueron más que discretas. En la recta final de su carrera Il Divino jugaría 4 temporadas en el Brescia, donde lograría 45 goles antes de colgar las botas.

Ese penalti marcó un antes y un después en la vida futbolística de Baggio, que pasó de haberse podido encumbrar por segundo año consecutivo como el mejor futbolista del mundo, a comenzar una errática carrera

Baggio empezaría su carrera como un clásico mediapunta, con una excelente visión de juego y un gran toque de balón, pero con una capacidad goleadora más propia de un delantero. Podía jugar por cualquiera de las dos bandas o por el centro. Era diestro, pero no era cojo con la pierna izquierda, tanto para dar pases como para anotar goles. Peligroso en los lanzamientos de falta con roscas inverosímiles, su velocidad endiablada, con y sin balón, le hacían temible en el dribling. Hizo cosas que ahora hace Messi, pero no tuvo la suerte de jugar en el mejor equipo de una época o en la mejor selección. Su palmarés con clubes ostenta dos Ligas (una con la Juve y otra con el Milan), una copa de Italia y una UEFA (ambos con la Juve). Con su selección un tercer puesto en el Mundial de Italia 90 y finalista en el 94.

Condiciones tenía, pero no estuvo acertado tomando decisiones. Sigo pensando que de haber jugado en el Madrid o el Barcelona estaríamos hablando de otra cosa. Quizás por eso hoy, pese a su indudable talento, no está incluido en el Olimpo de los Mejores de la Historia…

 

Por @raulicoblantons.

 

 

 

Puedes dejar un comentario, o trackback desde tu web o blog.

Deja un comentario

  • Video del dia

    Vídeo del día
    flint1

    ADIÓS A KEITH FLINT, EL PUNKI DEL DANCE

    Los años 90 se apagan. Los recuerdos de los que exprimimos nuestra juventud en aquella década se ...[leer más]

  • Lo más visto

  • La trinchera

    La Trinchera
    Echando de menos a Leonard Cohen…
    de David Acosta
    15 noviembre 2016

    Echando de menos a Leonard Cohen…

    El artista canadiense se nos ha ido a la edad de 82 años. Lo hizo de la ...[leer más]