
La música es cuestión de gustos. Se podría discutir si “Sonic Temple” es o no el mejor disco en la carrera de The Cult, pero lo que sí es indudable es que se trata de una joya sonora en toda regla… Convertidos ya en estrellas allá por 1989, Ian Astbury, Billy Duffy y compañía se enfrentaban al reto de responder a las expectativas que había generado el aclamado “Electric” (otro disco para el recuerdo). Y como era de esperar, no decepcionaron… Por David Acosta.
“Sonic Temple” era el cuarto álbum de estudio para The Cult. El estilo de la banda inglesa había dado un giro hacia el más puro Hard Rock gracias a su trabajo anterior, “Electric”, y la cuestión ahora se centraba en poder seguir la estela de ese disco, y a ser posible consiguiendo importantes cifras de ventas… Para que el reto no fuera precisamente fácil, ahí estaban las complicadas relaciones personales que ya por aquel entonces marcaban los encuentros (y desencuentros) de Ian Astbury, genial vocalista de voz grave, personal e intransferible, y su guitarrista Billy Duffy, héroe de las seis cuerdas e indiscutible artífice del sonido Cult. En medio de los dos estaba el bajista Jamie Stewart, que sin saberlo estaba a punto de grabar su último disco con la banda, por no hablar de otros cambios que ya se habían producido en la formación. Eran tiempos convulsos y aún así se estaba gestando un álbum inolvidable en el que también tuvo mucho que ver la mano del productor Bob Rock, que venía de trabajar con Aerosmith. Las cartas estaban encima de la mesa, y era el momento de jugarlas…
Ian Astbury, líder carismático y complicado donde los haya…
Siempre insistimos en que lo mejor que se puede hacer con las joyas sonoras es escucharlas de principio a fin, sin interrupciones que valgan. Pero es evidente que este “Sonic Temple” tiene sus mayores tesoros en temas tan magnéticos como la sexual “ target=”_blank”>Fire Woman”, el himno “ target=”_blank”>Sweet Soul Sister”, la mesiánica “ target=”_blank”>Sun King”, o la dulce y melancólica balada “ target=”_blank”>Edie (Ciao Baby)”, una canción esta última basada en la turbulenta vida de Edie Sengwick, modelo estadounidense de alta cuna en los años 60 y actriz en varias películas de Andy Warhol, cuya existencia terminó de forma trágica a principios de los 70 después de numerosos problemas de drogadicción y mentales. Incluso este disco nos dejó la anécdota de poder escuchar la voz de Iggy Pop en el rabioso tema “ target=”_blank”>New York City”, sin olvidar que Matt Sorum (sí, el posterior batería de Guns N´ Roses) asomaba ya en los vídeos de la banda.
“Sonic Temple” recibió profusas alabanzas por parte de crítica y público, convirtiéndose además en el álbum más vendido en la historia de The Cult.
A pesar de los obstáculos, Astbury y Duffy habían conseguido sus objetivos.
El templo estaba conquistado…









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19 mayo 2013
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me compré ese disco porque me llamó la atención la portada, se la veía muy rockera y flipé a colores!! por supuesto luego me hice con el Electric y el Ceremony!!
Sí, la portada de este disco también es genial. Saludos punicher!!
Además, me parece un ejercicio cojonudo ver como canciones de corte compositivo parecido a las del “Electric” funcionan con esta producción completamente diferente. Comparar las producciones de Rick Rubin y Bob Rock, dos de los mejores o, como mínimo, más mediáticos productores actuales es curiosísimo y muy inspirador. Uno más crudo y con todos los arreglos muy evidentes, cuando suena la pandereta te la situa justo delante de tus morros y altísima. El otro mucho más sutil y con muchos detalles. Los dos con mucha fuerza…
Dos discazos, personalmente me quedo con “Sonic Temple”.
Muchas gracias por tu experta opinión Gere, se nota que sabes (y mucho) de lo que hablas. Saludos!!
[...] del que para muchos es el disco más emblemático en la trayectoria de la banda, como es el asombroso “Sonic Temple” (1989). Y la reputación de Bob Rock está fuera de toda duda… Con The Cult también trabajó en [...]